22 agosto 2011

Hola Crisis

, , , , , , , , , , , , , , , , etc. Estamos rodeados de conceptos que aluden a realidades más o menos tangibles que hemos asumido como cotidianos a fuerza de noticiario y alarma tras alarma de desastre inminente y horizontes apocalípticos.

Los distintos estamentos sociales (hablar de clases ya no está de moda) se han mostrado inútiles para dar soluciones que no sean meros paños calientes y parches provisionales, sin miras a solucionar nada a largo plazo, todo por el simple hecho de que ellos son parte activa de la estructura que nos ha llevado a donde estamos.
Piensen con inocencia. Es decir, lo lógico, normal y natural (y por tanto, lo inteligente) en una sociedad de mercado sana es adquirir lo que necesitamos, lo que está a nuestro alcance y (lo más importante) lo que podemos pagar. Y no es que defienda una guerra a hierro contra el Capitalismo, pero sí que abogo por un poquito de sensatez. Hay varios factores que influyen en nuestra felicidad, uno de ellos es la estabilidad que proviene de la seguridad de poder subsistir con una serie de necesidades primarias y sociales, cubiertas en un grado aceptable y que nos permitan compararnos con el prójimo sin complejos de inferioridad excesivamente marcados.
Hablo de necesidades sociales porque creo que el origen de nuestra situación actual está en la propia sociedad. Tenemos que deshacernos de ciertos chichés relacionados con el éxito social, olvidarnos de mecanismos que nos han permitido vivir endeudados por encima de nuestras posibilidades con la promesa de devolver lo que debemos al mismo banco que juega con nuestro dinero antes de exigirle al Estado una pensión por jubilación que nos dé para irnos a Benidorm en Octubre, tener casa en propiedad, disfrutar de tratamientos médicos gratuitos y comprarles regalos a los nietos.
Hay que aprender a vivir con lo que tenemos, a deshacernos de lo que no necesitamos y a no deberle nada a nadie. Si se cae un sistema, que sea el de la especulación financiera. Que nadie nos venda nada que no se pueda tocar o disfrutar. Que nuestro banco no compre con nuestro dinero “paquetes” de deuda en Pennsylvania y luego nos cobre comisiones por todo lo que se les ocurra. Que no utilicemos nuestros ahorros para invertir en “productos” que alguien se inventa y que sólo sirven para seguir alimentando un sistema enfermo que nos contagia hasta quitarnos la sonrisa. Nos están vendiendo humo. El crecimiento económico “sostenible” e infinito, basado como está en la plusvalía y la deuda, es una quimera, es alquimia, es ciencia ficción, es un engaño colectivo, es pan para hoy y hambre para mañana.
Cada uno de nosotros es sólo una gota en un océano de mecanismos interconectados, pero quizás por eso deberíamos empezar a cambiar los paradigmas de la economía desde nuestra gestión doméstica. Hay que apuntar a la sensatez, a la austeridad, a la inteligencia y a la solidaridad bien entendida. Adquirir productos necesarios, locales y tangibles, aprovechar los recursos propios que ya tenemos, hacer inventario de lo que nos sobra, simplificar nuestro estado financiero, deshacerse de deudas y productos bancarios superfluos, ajustar nuestro ocio a nuestras posibilidades y utilizar el “Networking” para optimizar y sanear nuestra vida económica y personal.
Y todo esto va en contra de un sistema que quiere morir matando, y que no le va a poner fácil al individuo que quiera salirse del redil irse de rositas sin sufrir las consecuencias de la insolencia que supone ver que el emperador está desnudo.
Desolador.

04 agosto 2011

TRISTEZA O PÁJARO (me tomo una licencia a tu salud)

"Esa tristeza pájaro carnívoro;
la tarde se presta a la soledad destructora;
en vano el río canta en los dedos o peina,
peina cabellos, peces, algún pecho gastado.

Esa tristeza de papel más bien basto;
una caña sostiene un molinillo cansado;
el color rosa se pone amarillo,
lo mismo que los ojos sin pestañas.

El brazo es largo como el futuro de un niño;
mas para qué crecer si el río canta
la tristeza de llegar a un agua más fuerte,
que no puede comprender lo que no es tiranía.

Llegar a la orilla como un brazo de arena,
como niño que ha crecido de pronto
sintiendo sobre el hombro de repente algún pájaro.
Llegar como unos labios salobres que se llagan.

Pájaro que picotea pedacitos de sangre,
sal marina o rosada para el pájaro amarillo,
para ese brazo largo de cera fina y dulce
que se estira en el agua salada al deshacerse."


(Vicente Aleixandre)

22 mayo 2011

Desencuentros con pies de barro.

Si los caballos pudieran pintar.
Cuando te conocí no eras aún tú  (ni yo era ya yo). Pero crees saberlo todo; tú juzgas, sentencias, miras atrás, reflexionas, y crees que lo que ves es la esencia de lo que fue.
Humo, ves sólo humo que te ciega y te permite ahora cierta introspección. Quizás lo que odias en mí son tus miedos reflejados, no te culpo.
No te culparé mañana. Coge las rosas (por mí como si te las comes). He decidido no querer ser ejemplo y así separar lo que pudiese habernos unido alguna vez.
Avernos. Pintarían avernos de juicios constantes, de sentencias kafkianas, de ministros equinos y de tiempos mejores.
Buen viaje. Vigila cuando mires atrás, puede que no veas lo que te viene por delante.

06 abril 2011

Just can't see Beauty cry.

"I behold your eyes, eager, shy, confident, lost..." Beauty stares and I watch back. Beauty listens, and I (clumsily) pollute her air. She aims, I shot, the two of us in a bubble. Fish in a tank:

New and old, the passers by. No interruption, just the movement, five more minutes, three years past.
May be unfair 'cause I'm lost (in those eyes). So different, looking glass. So small, you?, so small I! Make me want it (learn again). I still long for two more seconds. Could be hours, undestand?. No one knows it, I don't get it, you presume it, nevermind.

Locks wide open. Shining heart, music's over. Peter Pan.

04 febrero 2011

Mire (sí, usted)

Me tienes contento. Sí, niña, contento
(y ahora te voy a contar la razón):

Pretendes fingir que no sabes quién eres,
haciendo que yo me plantee quién soy.
Decides dejar de dejar que te mire,
y piensas que así miraremos mejor.
Demuestras que no. Lo mío es historia.
Soy menos que nada (y no somos dos).
Le dices a otros que son lo que vives
(y mientras te espero y te pido perdón...
me canso de nada, me tienes contento,
memeces que digo). Y dices adiós.

27 noviembre 2010

El Talgo que se va, el Ave que viene, aeropuertos fantasma y la Extremadura “Ni-Ni”.

Leyendo acerca del completo fracaso del proyecto de Capitalidad Europea de la Cultura en 2016, la próxima desaparición del servicio de Talgo RENFE entre Madrid y Cáceres, la más que probable postergación “ad eternum” del aeropuerto, los juegos que se traen con El Corte Inglés y el cierre de varios emblemas del ocio cacereño (Golden, Gran Café, etc…), me atrevo a pedir sin complejos las transferencias en materia de transporte y gestión de los recursos energéticos para Extremadura ya, y que nuestros políticos empiecen a gestionar nuestros propios trenes, nuestras centrales, nuestros residuos y otras vergüenzas.

En Barcelona (por ejemplo) en el ámbito del transporte están hace tiempo los Ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya, el Metro y las Cercanías de RENFE (que están siendo ahora también transferidas), hay tres aeropuertos a menos de una hora (El Prat, Girona y Reus) e innumerables autovías y autopistas de peaje y de no-peaje. A la hora de desplazarse cada uno elige qué servicio usar.
No podemos andar dependiendo de empresas de fuera de Extremadura para que nos hagan el “favor” de no incomunicarnos. Es vergonzosa la falta de comunicación entre los principales núcleos urbanos extremeños, por no hablar de la de éstos con puntos cardinales como Madrid, Lisboa, Sevilla y Salamanca (destinos equidistantes, más o menos, de Cáceres y con desigual fortuna en materia de comunicaciones).
O se invierte en la independencia infraestructural, energética y económica o estaremos siempre vendidos. Es muy cómodo que “papá” nos pague el tabaco, las copas y la ropa y quejarnos además porque no nos llega para el BMW serie3. Dejemos de ser adolescentes regionales. Extremadura no es una región (hoy por hoy) madura, es sólo una región “Ni-Ni”

30 octubre 2010

De la Lengua Catalana y el Ayuntamiento de Barcelona.

“La definición del Catalán como lengua propia de Cataluña no puede justificar la imposición estatutaria del uso preferente de aquella lengua en detrimento del Castellano, también lengua oficial en la Comunidad Autónoma.” 
Éste no es el primer país bilingüe donde vivo. Tampoco es el primer país plurinacional en el que trabajo. Además, provengo de Extremadura, una región fronteriza en la que se rotula ocasionalmente en Portugués, y debo decir que el “patriarca” de mi familia es de La Guardia (desembocadura del Río Miño en su frontera con Portugal, en Pontevedra) y habla Gallego y Castellano. Soy profesor de idiomas y filólogo, y tengo familiares (en esta y previas generaciones) de varias culturas y procedencias geográficas.
Todos estos antecedentes pretenden posicionarme ante el debate sobre la utilización del Catalán como lengua preferente en el Ayuntamiento de Barcelona, sobre lo que dictan tanto la sentencia 31/2010 del Tribunal Constitucional (revisando la posible inconstitucionalidad de algunos preceptos del Estatuto de Autonomía) como un auto del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que anula de manera cautelar algunos artículos del Reglamento de Uso de la Lengua Catalana del Ayuntamiento de Barcelona. Yo me planteo qué implica todo esto.
¿Un clavo más en la tumba de una lengua más? (lo que significaría caminar hacia una lengua menos). Restar es el problema. Las condenas vienen servidas en muchos formatos y acatarlas puede ser inmoral y de necios. Ya que hay un Estado (plurinacional), debería poderse estudiar cualquier lengua de ese Estado en todo el Estado, y quizás así la ignorancia vertebradora (que pretende unir, engrandecer y liberar) no tendría el ansia de terminar con lo que ahora desconoce. 
Hay muchos derechos, pero quien tiene la carta en la mano elige el menú que más le conviene, y quien no sabe leerla se pierde los platos más sabrosos y no llega a los postres. Educar, leer, viajar y escuchar. Respeto.
Hay espacio para todos, (“A Barcelona tot hi cap, però no tot s’hi val“) no entiendo el miedo al Catalán y no temo al miedo al Castellano. La rigidez de algunas mayorías nos lleva a una intrasigencia que nos aboca a la prohibición que nos quita la libertad que nos da la razón que nos quieren arrebatar quienes tienen estrechez de miras.
Creo yo.

18 octubre 2010

Mis pájaros en tu cabeza.

Esta vez la crisis de los 35 me viene con adelanto. Hoy, cuando he visto tambalearse ligeramente una meta a la que no sé ni por qué aspiro, me he encontrado a mí mismo buscando una motivación para seguir mirando al horizonte sin temor al abismo que hay detrás de mí. A un lado la nada, al otro el todo. Yo en el medio y, paradójicamente, ya no sé si voy de frente o de culo. Miro hacia arriba buscando huir, pero el cielo me escupe. Miro hacia abajo y el charco en el que me yergo sugiere una imagen tan deformada que no me reconozco en ella. Tú te has ido, primero para siempre, y ahora por unas semanas, y siempre estarás ahí, pero nunca eres la misma. Perdido.

Saberme abandonado por mi hada me dota de cierto halo de victimismo que hace que cualquier lobo pueda olerme en mi charco. Me acecha todo tipo de alimañas, y yo me desnudo al viento para sentirme vivo. Y lo noto. Percibo el aliento que me empuja al vacío, y me falta el beso que me acompañe por el camino. Ciego.

Sabiéndome desvalido lo cierto es que me importa todo un poco menos, y que te necesito un poco más. Presiento que sin la sombra de tu cuerpo no podré encontrar mi alma, ni tus recuerdos. Me conoces como nadie y sabes que soy un hombre sin palabra, o música desafinada en los oídos de cualquiera, y fotografías desenfocadas con un encuadre absurdo de contrastes saturados en el album de un cajón lleno de polvo y juguetes olvidados de cuando éramos pequeños y la vida no era asfixia. No tengo palabra.

A lo lejos, escucho el aullido húmedo de los lobos. Esta vez vienen a por mí y yo les espero en mi charco. Mi mirada está vacía, y mis lágrimas dejaron de ser saladas la noche en la que el espejo de mis sueños salió de putas y rasgó las membranas de mi oído, dejándome sordo para el sonido de tu voz, para el llanto de mis labios y para el olor de tus miradas. Sordo.

Te espero con los labios ajados, con los ojos apretados, con los puños cerrados, y con la desesperanza de que los lobos encuentren mi rastro mucho antes de que tú, tan siquiera, hayas nacido a esta vida. Solo.

No siempre se puede tener lo que se quiere.

04 octubre 2010

Por una sonrisa, un cielo.

Sé que mientras escribo esto puedes haber muerto. En las últimas semanas he intentado, no sin un enorme esfuerzo por mi parte, arrancarte dos o tres momentos de sonrisa, dos o tres pequeñas victorias sobre el tiempo, la enfermedad y la muerte.




Cuando te decía que para aprobar mi asignatura es importante sonreir, lo único que pretendía transmitir es la enorme importancia de un gesto tan simple y tan potente como la sonrisa en tu vida y en la de los que te rodeamos.



No, evidentemente no está en tu libro de texto, ni tampoco "entra" en Selectividad, ni lo encontrarás en los criterios de evaluación, pero una persona que no es capaz de sonreir sí es una persona enferma.



Sonriendo creas una burbuja, aíslas tus temores, tus males, detienes el tiempo y prolongas tu vitalidad por unos segundos.



Habrá a quien le pueda parecer un acto nimio, intrascendente (incluso grotesco, dadas las circunstancias y la inexorabilidad de los acontecimientos), pero para mí el vínculo de la sonrisa con la vida es obvio.



Me creo en el deber de transmitir y azuzar la necesidad de la sonrisa en cualquier entorno. Una sociedad que sonríe probablemente sea una sociedad que sabe llorar, escuchar, opinar, respetar, amar y (por qué no) odiar como es debido.



Gracias por tu sonrisa. Muchas gracias por darme el ejemplo claro de lo que significa ser fuerte. Gracias por demostrar que a la esencia no la mata lo accidental, que como mucho la amordaza, le corta las alas, pone piedras en sus zapatos y palos en sus ruedas, pero la esencia siempre se escapa por una sonrisa y se convierte en magia que hace que yo, desde ahora y para siempre, te recuerde ya sonriéndole a la vida.



"El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional"







Para J.L.V.

08 agosto 2010

Elogio de la Belleza

A mí la belleza me gusta.

Llámalo selección natural o lavado de cerebro, pero tengo la puñetera manía de preferir siempre lo bello a lo ordinario, o a la fealdad.

Cierto es que la belleza es como los gases o los líquidos, es decir, toma distintas formas según el recipiente, pero dicho así, generalizando mucho, a mí la belleza me gusta.

Cuando toca discriminar (que es parte del proceso de madurar: tomar partido, descartar opciones, cerrarse puertas y quemar puentes) es cuando más claro tengo que a mí la belleza me gusta. Y suelo tomar partido por la belleza en las situaciones difíciles.

Y es que me pasa un poco lo mismo con lo simple y lo complejo, y es que parece de cajón, pero muchas veces nos afanamos por elegir casi automáticamente lo complicado y lo feo, cuando lo simple y bello suele estar delante de nuestras narices.

Hace ya más de 15 años el Catedrático de mi facultad nos decía en clase: “sonreid, que os abrirá muchas puertas, que la gente no quiere currículos, la gente quiere sonrisas”, desde entonces una sonrisa es para mí un punto a favor en cualquier situación.

Otra historia similar es la de las narices de payaso. Iba yo en un avión camino a Dublín tras una dolorosa ruptura amorosa, cuando la chica más bella del avión se sienta a mi lado, me regala una sonrisa, me da una nariz de payaso y me salva la vida durante unos meses.

Desde entonces me ha dado por ir regalando narices de payaso y por ponérmelas yo mismo cuando estoy perdido, en un atasco, cuando paseo por una ciudad desconocida, o cuando me miro al espejo me doy cuenta de que estoy triste.

Hay que buscar la belleza, acariciarla, mimarla, tratarla con delicadeza, premiarla, alentarla, favorecerla. A la belleza no se la puede ignorar, no se la debe vestir de mediocridad, no hay que maquillar a la belleza, hay que dejarla fluir para que nos muestre el camino.

Cuando esté a punto de morir quiero recordar una vida repleta de belleza y simplicidad, con sonrisas y narices de payaso, con caricias y con besos, con abrazos y miradas, ya sabes, es que a mí la belleza me gusta.

06 julio 2010

Violencia

Ahora, de repente, sin pedirlo, me gritas, gesticulas, caminas de un lado para otro, me miras fijamente, me violentas. No me asustas, no me acobardas, no me intimidas, sólo me violentas. Proyectas en mí tus propios errores y los haces muy evidentes delante de todos. Me amenazas (con un velo de incongruencias y vaguedades), recriminas y reincides, y aún así me violentas. Tu violencia me enseña, me hace fuerte, me da la razón, te deja en tu sitio, me deja en el mío, pero, a ver cómo te lo explico, me violentas. Piensa, recapacita y respira, cuenta hasta diez. Niño, que no es que te odie, es que (simplemente) ahora me violentas.

23 mayo 2010

...y despertó sin saber que había muerto.


A veces parece que, pese a conocer perfectamente las consecuencias de nuestros actos, preferimos jugar a intentar luchar contra lo inamovible, o nos encontramos improvisando patéticas maneras de morir y de no vivir.


Esta noche da lo mismo que te dé un beso o que me vomites en el zapato. Acabas de matar la última posibilidad, y ni siquiera me molesto en decírtelo. No serviría. Por cierto, no va a pasar nada si me sonríes.

Huele a naranjas y a vino, y ni siquiera recuerdo tu nombre. Cuando te dije que siempre estaría contigo probablemente era exactamente lo que quería decir, que siempre estaría contigo, y ya eso tampoco importa. Insisto, no te va a doler una sonrisa.

¿Ves? Te queda bien esa sonrisa, deberías comprártela, es de tu talla. No de la mía, evidentemente. Da mucho asco el olor a naranjas. Si hay algún motivo por el cual estás tan triste esta noche, creo que tengo todo el derecho del mundo a no saberlo, pero hazme el favor de dejar de matarme. Y sonríeme.

No te quiero para mí. Ni para él. Me encantaría llegar en mi caballo blanco, rescatarte de ti misma, y después tumbarme a tu lado en aquella cala de Donegal, donde una vez me quedé dormido para siempre y donde siempre regreso cuando no me gusta la vida de ahora, la de hoy, cuando huele a naranjas. Vente conmigo a la cala, pero abrígate, mi amor, que ya sabes que en Irlanda hace frío.

Y duerme. No abras los ojos. Escucha. Dime por favor que tú también lo oyes. Por lo que más quieras, dime que tú también oyes el mar, porque eso significará que yo estoy vivo, y que tengo los ojos cerrados sólo porque no quiero que este momento tumbados sobre la hierba fría de Irlanda (y escondidos del tiempo) pueda terminarse por el más mínimo cambio. Y no me despiertes, mi vida, quedémonos para siempre escuchando el mar, con los ojos cerrados, sonriendo.

08 mayo 2010

Cita a ciegas

"Life is too short to wake up in the morning with regrets, so love the people who treat you right, forget about the ones who don't, and believe that everything happens for a reason. If you get a chance, take it. If it changes your life, let it. Nobody said that it'd be easy, they just promised it would be worth it...

Laugh when you can, apologize when you should, and let go of what you can't change. Kiss slowly, play hard, forgive quickly, take chances, give everything and have no regrets. Life's too short to be anything but happy.

People are going to love you, hate you, hate to love you, and love to hate you, but the ones who mean the most will always be there."




...¿alguien conoce el autor o la autora de esta cita?

28 abril 2010

Me duele

Me duele el cuello, cambio de postura, abro un ojo. Son las 6:49. Estoy solo, como cada día desde hace unos cuatro años. Intento volver a dormir, pero es inútil. Pienso en el bultito del lunar de la espalda, y espero que no sea un melanoma. De todas formas no pienso ir a que un médico me diga que estoy condenado a muerte. Eso ya lo he deducido yo solito. Me raspa la garganta, desde la operación de muñeca no fumo, pero a veces vuelvo a roncar. Pongo la radio de mi despertador. Casi me quedo dormido. Suena la alarma. Las 7:30. Entra luz por la persiana. Me duele la cabeza y estoy demasiado cansado como para afeitarme. Es igual, ¿a quién pretendo engañar? Tengo 34 años, me siento viejo, feo e inútil.

Preparo un bol de leche caliente con cereales. Ahora me siento un poco mejor. Elijo una camisa, unos pantalones, un cinturón, una corbata (sí, nuestra corbata), unos zapatos… mierda, tengo que planchar la camisa y la espalda me está matando. Me ducho con agua hirviendo y me deja de doler la espalda. Me pongo la ropa, cojo las llaves, la cartera, el móvil, el I-Pod y salgo del piso donde tengo una habitación alquilada desde Septiembre. Llevo 14 horas y media sin hablar con nadie y lo primero que escucho, aparte del señor de la radio de mi despertador, es a John Lennon cantándome al oído “Nobody loves you when you're down and out”.

Bajo un par de calles hasta la parada del autobús. Espero. Llega el bus, dejo que suba todo el mundo y doy los buenos días. La conductora suele contestar siempre, siempre en castellano. Es mi primer contacto humano directo en unas 15 horas. Irene está hoy en “mi sitio”, en realidad me gusta verla ahí, porque me hace pensar en lo reemplazable que somos todos, especialmente yo, y me hace valorar la intensidad de cualquier momento. Quizás mañana ya sea tarde para cualquier cosa. Me siento en uno de los pocos sitios que quedan libres cuando eres el último en llegar a cualquier parte, y me sumerjo en unas 5 canciones mientras el bus me mece en la ruta al colegio. El trayecto no dura más de 25 minutos, pero yo ya he interiorizado mi papel de cada día (máscara, nariz, sonrisa, seis funciones, fácil). Para el bus, me levanto del asiento, le dedico una mirada o un gesto a Júlia y bajo todas las escaleras de un salto. Me pongo la cara de estoico y me quito los auriculares de autista.

Hoy no hay charla camino al edificio de Secundaria. Un par de alumnas, un compañero, un alumno y el director me obsequian con una mirada y enfilo las escaleras del patio. Llego arriba y me falta el aire, suena “Bon día” y pienso en la diferencia entre el sarcasmo y la ironía. Grupos de alumnos esperan a que los coordinadores les permitan el paso a las aulas. Yo subo y voy directamente a la máquina de café del vestíbulo, meto un euro en la ranura. Espresso con leche, casi sin azúcar. Se atasca el vaso, se vierte el café en la máquina. Recojo los 50c que sobran, repito la operación, ahora sí cae el vaso. Subo las escaleras luchando por no verter el café caliente entre empujones y codazos, muchos alumnos pasan a mi lado y tienen cosas mejores que hacer que dar los buenos días.

Llego a la sala de profesores, me vuelve a faltar el aire, me vuelve a doler la espalda, no funciona la impresora y debería estar ya en clase. Me quito la cara de estoico, me pongo la máscara de payaso, coloco muy despacito la nariz, retoco el maquillaje, me seco un par de lagrimillas, de las que nunca llegan a caer, dibujo una media sonrisa, agarro el café, empujo la puerta y no hay nadie ni nada en su sitio. Pido silencio mientras me encaro con 25 personas a medio hacer, a quienes les importa muy poco cómo se ve la función desde el escenario. Observo en silencio al lado de la mesa durante unos minutos, hasta que algunos detectan que ya me he terminado el café y no he dicho nada en tres o cuatro minutos. Miro por la ventana, hay viento. Casi todos están ahora sentados. Varios siguen deambulando por el aula, mostrando muy poco respeto por mi actitud y por la de los compañeros que están esperando.

Por fin se sientan todos. Les miro uno a uno, me refugio en algunos ojos (hoy Clara está de nuevo ausente), pero después desenfoco al vacío, despaciosamente. Y no, no es indiferencia, porque es tristeza. Que no, que no son bromas, que es sarcasmo. Que sí, que lo que tú digas, que ahora va a resultar que todo esto lo hago cada día por dinero, que estoy aquí para enseñarte inglés, y que tus padres me pagan para que yo olvide todo lo que sé, y que tú estás aquí para que yo consiga que tú apruebes, ¿o me estoy olvidando algo?... Ah, sí, la máscara, la sonrisa, ese maquillaje retocado, que no se noten las lagrimillas. Total, sólo vas a recordar de mí que fui un payaso.

“-Buenos días, ¿alguien sabe por dónde íbamos…?”

27 abril 2010

Silencio




…y espero además que haya sido uno bien sonoro, de aquellos silencios memorables que se recuerdan durante al menos uno o dos latidos, a lo sumo. Es decir: TENGO RELATIVAMENTE POCO DE LO QUE HABLAR. Eso sí, te voy a contar algo.

Ser pretencioso es todo ser que finge aspirar a quién sabe qué; muchas veces como consecuencia del miedo a no ser aceptado o respetado por tener unas aspiraciones, digamos, más mediocres o vulgares que sus propias expectativas de la idea de éxito, y muchas otras veces directamente por algún tipo de tara.

Entro a saco con este tema (tan manido, por otra parte) porque es lo penúltimo que me ha pasado en el autobús de vuelta a mi “casa”.

El ser que me ocupa, y que a ti te resbala, se llama Paul (esperemos que no le importe que use un nombre ficticio idéntico al real). Bien, digamos que Paul habla mucho. Digamos, además, que lo que dice Paul no aporta excesivo avance al progreso de la especie humana. Bien, digámoslo: “Paul, tío, cállate. No es sólo que no aprecie todas tus palabras, es también que aprecio sobremanera mis silencios (casi tanto como los tuyos)”. Ya lo he dicho.

A Paul todo le parece mal, todo le parece insuficiente, todo le parece chabacano:

(Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe:
chabacano, na

1. adj. y s. Ordinario, de mal gusto, grosero.
2. m. Lengua mixta de español y dialectos indígenas que se habla en algunos lugares de Filipinas.
3. En Andalucía y México, albaricoque y albaricoquero.)”

Sí. Para Paul todo se resume en una sola acepción, en cualquier contexto. No existe la flexibilidad, no hay momentos, no se distinguen las etapas, los matices, las opciones. El Universo es estático, las verdades son absolutas y su mierda no huele. Paul, siento decir que tu mierda huele, plantéate todo lo demás, por si acaso.

“Vaya, ésta es mi parada”. Es lo que tiene vivir en este barrio, que soy el primero que se baja del autobús. “Hasta mañana, Paul, y que llegues bien a casa”.

24 marzo 2010

Pueblos del mundo



...¡extinguíos!, y es que de vez en cuando me da la impresión de que el concepto de "suicidio ampliado" es aplicable a la humanidad entera; civilizaciones, países, naciones, estados, pueblos, poblaciones, individuos, personas, todos. Visto el impacto que tenemos en lo que nos rodea, lo sensato parece ser borrarnos de la fiesta y dejar que todo siga su curso, sin injerencias, suavemente.

"Si alguna vez pierdo la fe en la raza humana..." bien, quizás nunca la tuve. Creo que no creo en mí, que no creo en ti y que, por supuesto, creo menos aún en nosotros. Posiblemente esto no sea lo políticamente más apropiado que un "educador" debe ofrecer a su sociedad, pero quiero incidir en que tampoco me inquietan sobremanera las formas de este fondo.

El pesimismo antropológico no es más que un síntoma de lo que todos sabemos o intuímos, pero que infantilmente nos negamos a aceptar en nuestro afán continuado de inmortalidad mal entendida y de protagonismo egoista proyectado en nuestros miedos y esperanzas, como manifestación cultural de una sociedad cuyo fin se limita a perpetuar a cada individuo en el grupo al que (voluntaria o involuntariamente) pertenece por circunstancias varias.

En esencia, somos una parte tan insignificantemente ínfima de la "big picture" que me cansa sólo el intento de plantear si merece la pena creerse el centro de algo que no sea una ilusión autocomplaciente fruto de un mecanismo de defensa automático y, por otro lado, bastante lamentable.

Humildad, consciencia y perspectiva, que no somos nadie, coño.

19 febrero 2010

Pereza o desidia

Llego a casa. Los ojos cansados, el paso lento y la cama deshecha. Afuera llueve, la radio no me habla de nada interesante y (para colmo), niña, me has vuelto a decepcionar.

Ahora lo primero que me pide el cuerpo es mandarte a tomar por el culo una vez más, y después dormir hasta el verano, que se joda la primavera. Y me acuerdo de tu voz. Hueles bien. El roce de tu mano me hace sentir bien. Que te den por el culo. Evitas mirarme, pero me encuentro mirando tus ojos. Necesito que me hables. Puta foto. Estás calentita cuando me besas. Eres fría. Te odio. Dime algo, por favor.

Mientras me digo esto, otra persona también se aleja, pero ella lo hace físicamente, sentadita, en un avión que ensucia el cielo de aquí a Londres (i/v. tasas incluídas). Genial, todo el fin de semana para morirme de asco. Te odio, os odio, a las dos. Doy pena, lo sé, al menos me la doy yo solito. No se hizo la miel para la boca del asno, supongo.

Cada gota de lluvia que golpea la barandilla metálica en el exterior de mi ventana es un paso del segundero que me dicta mecánico que debería comer algo, que debería después sentirme culpable, que quizás no debería comer tanto, que no tengo sed, que no me sienta culpable. Que os den por el culo.