Acababa de conocer a Anna apenas media hora antes, y con estas tres palabras logró arrancarme una sonrisa del alma. Era una desconocida, sentada con los pies sobre la silla y las piernas abrazadas contra su cuerpo en una terraza de la Plaza Mayor, junto a Los Arcos. No recuerdo bien qué bebía ella, yo acababa de apurar mi batido con nata y sirope de chocolate. Casi no corría el aire, lo justo para que la calma de mi ciudad un lunes de verano al anochecer me hiciera pensar en volver más a menudo, en estar menos ausente, en encontrar en casa lo que huye de mí fuera.
Me dio su número de teléfono y me dijo "llámame en cuanto te despiertes, que soy muy dormilona". Anna es de Barcelona, pero ha vivido en Marruecos, en Madrid, en Londres... por qué estaba en Cáceres ayer es un misterio para mí, y por qué me acompañará en este viaje medio improvisado sólo lo sabe ella, pero me gusta. Tenemos tantas cosas en común que en media hora tengo la sensación de haber conocido a una persona (aunque sé que no la conozco) y, lo que es más tentador, la sensación de querer seguir conociéndola.
Tiene ese aire despreocupado y natural que te permite mostrarte como eres, sonríe todo el tiempo y te mira desde dentro hacia adentro, sin pararse en detalles volubles. Anna no lo sabe. Ella es así. Hablamos de rincones de Barcelona, de rincones de Madrid, de rincones de Londres, de rincones de Marruecos, rincones que hemos vivido los dos por separado en distintos momentos de nuestras vidas, y que ponemos en común desde ese rincón de esa plaza de esa ciudad, la mía. Medio en broma me habla de volver a Cáceres a vivir, medio en broma le digo que podría volver con ella.
Relax. Hacemos planes para Barcelona, concretamos la hora de salida, las paradas por el camino, detalles... Nos despedimos, cogo su mano, nos despedimos, le doy dos besos, nos despedimos, me dice "¿nos veremos antes de irnos, verdad?", los que están con nosotros observan, "cuando tú quieras, mañana vengo a la Plaza, mañana nos vemos". Se ríe (se tapa la sonrisa) me mira "...ya tienes compañera", y con estas tres palabras nos despedimos. Hasta mañana.
Te cierran una puerta en la cara. Alguien te deja una rendija por la que pasa el aire. Seductor, ¿no crees? Yo lo atrapo, por si acaso. Y mañana... "tomorrow never knows".
14 julio 2009
07 julio 2009
Alexitímia
"Fa estona que busca el passaport. Obre un calaix i n'apareix una capsa que conté fotos de diferents èpoques, de quan era petit i també de força més antigues; una desfilada de fantasmes, persones desconegudes que seran anònimes per sempre més perque ja no queda ningú viu que les pugui identificar; rostres morts de fa anys que somriuen no se sap ben bé per quin motiu; fins i tot quan ell hi apareix de petit, si està somrient, no recorda ni a qui ni a què, no es capaç de reviure el sentiment d'aquell instant.
Els nenes no solen parlar dels seus sentiments, a l'inrevés del que passa tot sovint amb els adults, que, més que parlar-ne, els inflen a conveniència, els imposten, els utilitzen; per això quan ets petit fas la traveta, insultes, estires els cabells, empenys, ridiculitzes..., fereixes sense motiu aparent: és una manera impetuosa d'exterioritzar els sentiments que, en alguns casos, no es perd amd l'edat. Se'n diu alexitímia, d'això, de la incapacitat d'expressar les emocions."
(adaptado, de un texto de Llort)
Els nenes no solen parlar dels seus sentiments, a l'inrevés del que passa tot sovint amb els adults, que, més que parlar-ne, els inflen a conveniència, els imposten, els utilitzen; per això quan ets petit fas la traveta, insultes, estires els cabells, empenys, ridiculitzes..., fereixes sense motiu aparent: és una manera impetuosa d'exterioritzar els sentiments que, en alguns casos, no es perd amd l'edat. Se'n diu alexitímia, d'això, de la incapacitat d'expressar les emocions."
(adaptado, de un texto de Llort)
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